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03/08/12 Restauración del esqueleto de ballena en La Paloma

Entrevista a Gustavo Ferrari, artista que restauró el esqueleto de una ballena para convertirlo en una escultura monumental

"La gente podrá meterse dentro de la ballena"

El artista Gustavo Ferrari está realizando una escultura de una Ballena Franca en La Paloma a partir del esqueleto que se encontraba frente al Municipio. Lo recuperó y restauró artesanalmente y está convirtiéndolo en una estructura con chapa, madera y hierro, que pesará más de dos toneladas y tendrá catorce metros de largo.

A Gustavo Ferrari no le gusta que le digan escultor. Y yo creo que está bien, que tiene razón. Creo es más que nada un artista. Además un poco historiador, un poco biólogo, un poco artesano.
Entrar a su casa es integrarse a la escenografía de su vida, como si estuviera pensada para esta entrevista. Es sumergirse en el mundo de sus manos y lo que hace con ellas. En el barrio Anaconda de La Paloma, inmersos en una arboleda que llega al cielo, están su casa, su taller, su local y sus días.
Allí, en “Arte y concepto”, hay aletas caudales en hierro, en chapa y en madera. Dispuestas sobre mesadas, en forma de asientos, colgadas de la pared. Hay esculturas y trabajos diversos, todos hechos de originalidad, artesanía e historia, que Gustavo vende sobre todo en la temporada de verano. Detrás, el taller donde pasa muchas horas del día y su casa, espacio íntimo y creativo. A cada rincón lo ideó, lo pensó, lo diseñó, le dio forma él. Él junto a su esposa, Ali.
Con Ali viven y trabajan juntos. Decirlo así es una redundancia, porque ellos han encontrado en el trabajo una forma de vivir la vida salpicados de arte, rodeados de todo lo que con las manos hacen. Fijar los ojos en cada detalle es sustraerse al relato de ella sobre cómo cada cosa llegó a donde está: “A esa puerta la compramos en Montevideo hace muchos años, tenemos varias iguales que Gustavo fue restaurando. Ahora quiere pintarlas, pero a mí me gusta más así, el color original, desgastado”. Así con cada abertura, cada madera, cada viga, cada objeto. Todo tiene la historia de la originalidad, la búsqueda, del reciclaje, de la adaptación, de la discusión entre ambos sobre dónde y cómo usarlo. Todo tiene historia, todo es por sí mismo, y eso es fascinante.

¿En qué consiste tu trabajo con el esqueleto de ballena en La Paloma?
Se trató de, primero desarmar lo que estaba armado. Pasaron cinco años sin que el esqueleto se tocara, apoyado en palos. Y se estaba por caer. Primero eso. Segundo, estaba todo el tema de hongos. Se habían metido en los huesos y era imprescindible recuperarlos con una limpieza y restauración profundas. Otra etapa es la parte de armado, que también lleva cierto tiempo, porque bueno, eso había empezó a descuajeringarse todo.
El Alcalde me propuso si yo me animaba a hacerlo y mirándola, viendo las partes que le faltaban, surgió la idea de hacerle la cola caudal toda de chapa, como lo más simbólico y representativo de la Ballena Franca. La cola abarca cuatro metros de largo. Todo eso va a hacerse con chapas en desuso, que se van a pulir y se van a cortar a medida, y se van a incorporar a la parte de la estructura de hierro que ya hicimos. Se va a unir a las chapas, para que quede a tamaño real.
Los huesos se limpiaron todos, con cepillo, a mano. Con hidrolavadora después y con hipoclorito puro. Entonces tuvimos que esperar un buen tiempo a que se secaran los huesos para aplicar Sikalastic, una membrana líquida protectora e impermeable (que permite mantener los huesos a través de los años, con una limpieza práctica y superficial) que protege de la humedad. Una vez que teníamos todo ya pintado, empezamos a armarlo en el lugar, debido a que no teníamos otra estructura donde hacerlo. Tuvimos que hacerlo ahí, en el lugar mismo donde va a estar armado.
La idea es armarla a dos metros y medio de altura, para que la gente vea las dimensiones de la ballena y que tenga la sensación de que está entrando a una ballena realmente. Van a entrar por la boca y van a llegar a la aleta caudal, en hierro. Luego hay dos caminos que van a recorrer la parte de la cola.

¿Hace cuánto estás trabajando en este proyecto?
Desde fines de abril, casi desde mayo. Al prinicipio le dedicamos exclusivamente nuestro tiempo, mi mujer y yo, en la parte de limpieza. Ahora estamos también con otros trabajos, por una cuestión de necesidad.
Primero trajimos todo el material acá. Lo clasificamos, etiquetamos, enumeramos las partes. Después cuando la fuimos a armar nos dimos cuenta de que había huesos que no estaban en el lugar correcto. También faltaban muchos huesos.
Estuvimos casi tres meses limpiando huesos. Sí, dos meses y pico, desarmando y poniendo a punto.
Con este trabajo de limpieza y restauración me interioricé un poco sobre los huesos. Porque claro, yo nunca armé una ballena. Me imaginé cómo poder armarla y por eso me animé a semejante desafío.

En relación a esto, contanos cómo es la experiencia de hacer lo que tan bien sabés, el arte en hierro y el trabajo artesanal, pero en este caso con una ballena, en cuanto a su complejidad y dimensiones.
Fascinante. A mí siempre me alucinó la cola de la ballena. La cola de la ballena entrando al agua es algo que siempre me inspiró. Hace tiempo lo vengo haciendo y no sabía ni por qué.
Más allá del dinero, es algo único, que muy poca gente puede decir que armó una ballena. En el trabajo diario, agotador, uno no dimensiona, pero hace poco me empezó a caer la ficha de todo esto.
Justamente en este sentido, buscando un sponsor, contacté a la gente de Sika. Llamé y conté que estaba armando una ballena en La Paloma, que queríamos el apoyo de ellos en algo que va a quedar como algo emblemático del Uruguay y la persona que me atendió se pensó que era una broma. Tardé un rato en aclararle que no, que le hablaba en serio. Después sí la empresa nos brindó su apoyo y nos puso a disposición muy generosamente el producto sellador que utilizamos, Sikalastic, en una cantidad enorme como se necesita para este trabajo.
Trabajando con la ballena empezás a ver cómo son los huesos, el cráneo, el tamaño, lo que pesa, la fuerza que el animal debe tener.

A eso vos no lo dimensionabas, no lo sabías...
No, sólo de ver la ballena en fotos. Pero cuando empezás a palpar el hueso, la costilla, la aleta, ahí ves lo que es, el poder que tiene y también la facilidad con la que la matamos. Te da un poco de lástima ver lo vulnerables que son dentro del mar, y lo grandes que son, y lo potentes que son.

¿Cómo fue la búsqueda técnica que tuviste que realizar para poder trabajar con las dimensiones, proporciones y disposición de los huesos, con la fisonomía real de la ballena?
Partí de lo que estaba armado. Saqué muchas fotos. Fui a verla muchas veces antes de desarmar un hueso. Con el agregado de que si tocabas algo se caía todo, ya que estaba armada muy precaria, había pasado varios años sin mantenimiento.
Además es difícil conseguir recursos, lo fue para este trabajo. A veces las maquinarias con las que podría contarse, maquinarias del Estado, no están a disposición, y eso complica la tarea.

¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo?
Una de las cosas es el hecho de que la gente va a poder meterse adentro de la ballena y contemplar las partes desde ahí. Yo no sé dónde más existe algo así. Sólo debe haber en museos, colgadas.
Además estamos trabajando con cuidado la parte de las costillas, porque va a quedar muy cerca de la gente. Estamos construyendo un sendero bien delimitado, para garantizar la seguridad. En el mismo sentido, reforzamos las vigas de la cabeza, que pesa como mil kilos.

¿Cuáles son los materiales que usás?
Usamos chapas, que son del taller de La Paloma, sacadas de las palas de las retroexcavadoras. Cuando están gastadas se las reemplaza. Las que estaban se sacan y nosotros las volvimos a pulir. Tenían un espesor de seis milímetros, y ahora tienen uno de cuatro. Para esto sirven así. Si la chapa fuera demasiado fina en algunos años no queda nada, a causa de la acción del mar.
Además, van a tener por encima una protección, que aún no sabemos si vamos a pintar o la vamos a dejar color hierro.
Otro material que usamos es la membrana Sikalastic, de Sika, que es un impermeabilizador y antihumedad sumamente potente y duradero.
Recuperamos vigas de puerto, que estamos acondicionando. Se las pule y se las vuelve a usar. Van forradas además con maderas del puerto que se van a reciclar también.

¿En este sentido, trabajás mucho con materiales reciclados, por qué reutilizar cosas en desuso?
Yo me dedico un poco a eso. Acá en mi casa se nota y desde el principio, desde mis comienzos, yo veía qué era lo que ya tenía y qué podía hacer con eso.
Además es un poco la obligación cuando tenés necesidad y no te alcanza el dinero para llegar a un artículo nuevo. Entonces modificás uno usado para crearle un brillo. Y bueno, ahí empezó todo lo de las chapas de barco, los bulones viejos. Antes te lo daban por monedas y ahora son más caros porque todo el mundo los quiere. A lo antiguo lo está requiriendo todo el mundo. Aparte, son materiales muy nobles. Las maderas del puerto por ejemplo, están ahí y van a seguir estando. Una viga que vamos a usar tiene gran espesor, y es muy resistente.

¿Cuáles serán las dimensiones finales de la ballena?
Esta ballena tendrá catorce metros de largo. La aleta caudal mide cuatro metros. Seis metros tiene la parte de vértebras dorsales. La cabeza y la mandíbula suman cuatro metros.
La ballena quedará colgada a dos metros de altura.

¿Cuándo estará lista?
El trabajo estará listo a fines de septiembre, si se ponen a disposición los recursos técnicos y mecánicos que hacen falta. Nos gustaría poder terminarla para el aniversario de La Paloma, que es el 1° de septiembre. Yo a esto lo armé solo, tuve que ir consiguiendo gente para ayudarme en este trabajo, lo cual es difícil de encontrar por el tipo de trabajo del que se trata.

¿Cuál es, si es que la tiene, la función de tu arte, de esta obra de arte?
La función que tiene esta ballena es ante todo educativa. Partiendo un poco del desafío que implica armar la cola, la cabeza a tamaño real, para nada fácil. Y además, uno nunca puede ver una ballena entera, así. Nomás cuando queda muerta en cualquier playa, sobre la arena.
Los niños enloquecen con los huesos, y con esto. Cuando estaba desarmando la ballena ya existente muchos niños me veían y me preguntaban a dónde me llevaba la ballena, porque claro, era algo que ellos iban a ver siempre. A nivel local es bien vista, más allá de que haya gente a la que le cueste comprometerse. A esa gente hay que llevarla, hacerla darse cuenta, colaborar. Es importante la difusión, crear conciencia de la presencia de las ballenas en nuestras costas.
La cuestión de la conservación también es importante, y pienso que esto puede ayudar a crear conciencia, a dimensionar lo que tenemos y que tenemos que cuidarlo. Si seguimos así, el futuro va a ser complicado por lo poco que estamos cuidando el planeta.

Por Constanza Gutierrez Casas
Comunicación
OCC
Fecha y Hora
03/Ago/2012
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